El mejor mecánico del mundo

Noviembre 13 2015

headerExisten historias que nos envuelven y demuestran que cualquier persona es capaz de hacer lo necesario para salir adelante. Historias que en AKRON nos motivan a seguir innovando como  líderes en el mercado de lubricantes y especialidades automotrices. Un buen ejemplo de ello es Emile Leray, un hombre de 43 años que convirtió su Citroën 2CV accidentado en una moto para sobrevivir al implacable Sahara.

Emile estaba haciendo un viaje en solitario en Marruecos en 1993 y sufrió un accidente con su 2CV que le impedía continuar su camino. Esto por tratar de evitar un puesto fronterizo que lo obligó a desviarse, y a encontrarse con una piedra que lo detendría al destrozar el brazo de la suspensión e impedir el movimiento del coche.

Leray estaba en una zona del desierto por la que no pasaba nada ni nadie, demasiado lejos como para ir caminando a cualquier punto civilizado, además de contar solo con víveres para unos 10 días.

Después de comprender que su auto no se movería más, y gracias a su experiencia en mecánica tras trabajar en diversos talleres dentro de áfrica, decidió construir una moto con las piezas aprovechables de su maltrecho 2CV.

Lo primero que hizo fue separar la carrocería del chasís. Con sus calcetines se hizo unos guantes improvisados y usaba partes del coche para protegerse de las tormentas de arena y de las gélidas noches del Sahara.

La rueda delantera era la única beneficiada con algo de suspensión, mientras la trasera era la encargada de la propulsión. El tambor de freno giraba directamente sobre el neumático. Esta solución le permitía alcanzar unos 20 km/h.

Emile se pasó días doblando trozos de metal, y uniéndolos con la ayuda de tornillos de los que disponía. El asiento de la moto era un trozo del parabrisas. La moto no tenía frenos y su escape era libre. Los controles eran tediosos y todo se desajustaba debido a su carácter artesanal, obligándole a efectuar multitud de reparaciones improvisadas. Nuestro protagonista se cayó varias veces de la moto mientras la pilotaba.

Cuando sólo le quedaba medio litro de agua, aproximadamente 12 días después, fue interceptado por un todoterreno militar. Los militares no se creyeron la historia hasta que encontraron los restos del 2CV, no sin antes multarlo por conducir un vehículo diferente al descrito en los papeles del registro, fue ahí cuando le incautaron su máquina.

Emile volvió a Francia y, tras pagar una suma de dinero considerable, recuperó su moto 3 meses después. Así es como terminó la historia de Emile Leray, quien solo en medio del Sahara, construyó una moto improvisada con los restos de su 2CV y salvó su vida.

Así como Emile, tú podrías depender en algún momento de tu motocicleta. Para ello, AKRON te ayuda a mantenerlas al punto con nuestros aceites especializados.

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